Este sábado el Prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, tendrá una gran tertulia con familias y personas en un encuentro informal en Córdoba. Habrá preguntas y respuestas en un ambiente familiar y distendido. Será a las 12.00 de la mañana en el Colegio Alzahir de Córdoba. Acudirán hombres y mujeres, mayores y niños, personas creyentes o no, miembros del Opus Dei y gente interesada en conocer la identidad cristiana.Y ¿aunque yo no sea del Opus Dei puedo acudir? Claro. De hecho, la mayor parte de las personas que acudirán no son del Opus Dei. Son personas de toda clase y condición social que desean saber más del espíritu que anima Alayos, asociación que conoces por tus hijos. Se trata de una buena oportunidad de conocer de primera mano qué es y qué no es el Opus Dei.
¿Quién es el prelado del Opus Dei?
El prelado del Opus Dei es Javier Echevarría, quien desde Roma dirige la misión del Opus Dei de difundir la llamada universal a la santidad y de promover el apostolado de los fieles y amigos de la Obra. En la vida del Opus Dei, que tiene desde su origen un marcado carácter de familia, al Prelado se le llama sencillamente Padre.
Monseñor Javier Echevarría (Madrid, 1932), sucedió en 1994 a monseñor. Álvaro del Portillo, quien gobernó el Opus Dei tras el fallecimiento de San Josemaría, fundador del Opus Dei. Monseñor Echevarria es doctor en Derecho Civil y en Derecho Canónico. Fue ordenado sacerdote el 7 de agosto de 1955 y recibió de manos del Papa Juan Pablo II la ordenación episcopal en 1995. Actualmente es miembro de la Congregación para las Causas de los Santos y de la Congregación para el Clero de la Santa Sede y autor de libros de espiritualidad como "Memoria del beato Josemaría", "Itinerarios de vida cristiana y "Eucaristía y vida cristiana".
Éstas son algunas de las respuestas que el prelado del Opus Dei ha dado a preguntas de periodistas sobre cuestiones de actualidad como la paz, el optimismo cristiano y la santificación del trabajo; y sobre temas relacionados con el mensaje del Opus Dei. Preguntas similares que se plantean de una forma u otra en una tertulia.Una respuesta para los que buscan a Dios. Se asiste actualmente a un nuevo interés por la religiosidad. ¿Qué respuesta ofrece la Obra a esta renovada sed interior?
Se puede mantener una profunda unión con Dios mientras se cocina un plato de pasta, se cuida a un enfermo o se juega un partido de fútbol, o también mientras se hace una labor de investigación científica. Porque la unión con Dios se produce en el fondo de un corazón libre: es cuestión de Amor.
El Opus Dei ofrece un camino formativo basado en los Sacramentos -la Confesión, la Eucaristía-, la meditación de la Escritura y del Magisterio de la Iglesia, el estudio de la doctrina católica y de la moral profesional. El Opus Dei proporciona los medios de formación cristiana siempre de manera compatible con la vida ordinaria: sin dejar el propio oficio o la propia profesión, al contrario, animando a descubrir la relación que existe entre contemplación y trabajo.
Francesco Ognibene, Avvenire (Milán), 7 de julio de 2001.
Conservador o progresista ¿El Opus Dei es una institución conservadora?
Si se usan los términos "conservador" o "progresista" en sentido político, no podría contestar a la pregunta, porque ese esquema no sirve cuando se habla de la Iglesia. Si se emplea la palabra "conservador" fuera de ese contexto político, se podría decir que toda la Iglesia es "conservadora", porque conserva y transmite el Evangelio de Cristo, los sacramentos, el tesoro de la vida de los santos, sus obras de caridad. Por razones análogas, toda la Iglesia es "progresista", porque mira al futuro, cree en los jóvenes, no busca privilegios, está cerca de los pobres y de los necesitados. O sea, el Opus Dei es conservador y progresista como lo es toda la Iglesia, ni más ni menos.
Miriam Díez, Presència (España), 23 de julio de 2000.
El varón, la mujer y la familia. En su opinión, ¿existe una disyuntiva entre el trabajo de la mujer fuera de casa y el trabajo del hogar?
En mi opinión, entre el trabajo en el hogar y el trabajo fuera de casa no existe disyuntiva, pero sí —cuando se da ese pluriempleo— una indudable tensión. Todas las mujeres que están en esas circunstancias notan cómo tira el hogar: atender a un hijo enfermo, llevar al día las mil tareas que genera una casa, por no hablar del embarazo o la maternidad. Otras veces tira el trabajo fuera, porque esos ingresos económicos son necesarios para sacar adelante la familia; porque las empresas, no siempre de forma razonable y flexible, quieren resultados; porque existe mucha competencia profesional y mucho desempleo, etc. De ese doble reclamo nace la tensión. Y para resolverla es preciso replantear ciertas formas de organización social y laboral que hoy se dan por descontadas.
Quisiera añadir una consideración que quizá pueda parecer una evasiva, pero que pienso que no lo es. En estos años se ha hablado mucho, justamente, de la necesidad de que la mujer no vea reducida su actividad sólo al trabajo doméstico, de la conveniencia de que las mujeres que lo deseen puedan salir del hogar, trabajar fuera. Pienso que, para completar el razonamiento, habría que mencionar también la obligación que tiene el hombre de entrar en el hogar. El hombre ha de notar también personalmente esa tensión entre su trabajo en el hogar y su trabajo fuera. Sólo si comparte con la mujer esa experiencia, y la resuelve de acuerdo con ella, podrá el hombre adquirir esa sensibilidad —que es lucidez, abnegación y delicadeza— que la familia de nuestros días necesita.
Patricia Mayorga, El Mercurio (Santiago de Chile), 21 de enero de 1996.







